VIOLENCIA INTRAFAMILIAR A NIVEL NACIONAL Y NIVEL REGIONAL

VIOLENCIA INTRAFAMILIAR A NIVEL NACIONAL Y  REGIONAL

Desde hace varios años la violencia familiar en América Latina ha dejado de ser un problema oculto y ha empezado a generarse una corriente mayoritaria que muestra su preocupación e interés por esta realidad. Actualmente, la violencia familiar es percibida al mismo tiempo como un asunto de naturaleza pública y social y como una violación de los derechos fundamentales de las víctimas. Nosotros creemos que este fenómeno afecta seriamente la viabilidad de una sociedad democrática: si el proceso de socialización en la familia se encuentra atravesado por relaciones de dominación, maltrato y violencia, toda la convivencia entre los ciudadanos está afectada. Las personas se tornan más permisivas frente a las formas autoritarias de relación. Inclusive en la esfera pública, es más probable que los individuos tiendan a identificarse en mayor grado con regímenes autoritarios. Tanto los actores como las víctimas de hechos de violencia tenderán a reproducir más adelante situaciones de violencia social. Además, la violencia familiar plantea serios obstáculos a cualquier esfuerzo de desarrollo humano, al mantener una serie de prácticas e ideas que bloquean la libre participación de una gran parte de la ciudadanía en la vida económica de la sociedad. En el ámbito de los países andinos existe una serie de normas legislativas que buscan afrontar este problema de manera que se pueda INTRODUCCIÓN 6 Análisis comparado de la legislación sobre la violencia familiar en la región andina disminuir o erradicar el alto porcentaje de situaciones de violencia denunciadas y no denunciadas. En este sentido, si bien reconocemos que las normas son un factor importante en cualquier intento serio de lucha contra la violencia familiar, también es cierto que a veces las carencias de la propia legislación o la falta de mecanismos adecuados para implementarla pueden dificultar el acceso a la justicia de quienes son víctimas de este tipo de violencia. Cabe señalar que en un mismo país pueden producirse profundos desequilibrios en lo que se refiere a la presencia de las instituciones estatales, situación que habitualmente termina perjudicando a los sectores rurales, en los que muchas veces las normas del Estado no tienen vigencia real. Sólo desde hace relativamente poco tiempo este problema está siendo abordado en nuestros países. Una serie de creencias equivocadas, un marco legislativo tradicionalmente inadecuado y la propia actitud de las autoridades han generado serias dificultades para enfrentar este fenómeno, tan perjudicial para un grueso sector de la población. Se trata de una situación dramática que afecta a muchos hogares de América Latina. Los jueces de paz, la Policía y las demás autoridades reciben de manera permanente denuncias de mujeres que han sido agredidas; y aunque no haya denuncias, muchas veces toda la comunidad sabe que los maltratos al interior de algunas familias son frecuentes. Un error habitual es suponer que estos casos sólo ocurren en los sectores de escasos recursos y que la violencia familiar es consecuencia de la falta de instrucción y de la pobreza. Esto no es así: la violencia está presente en familias de toda condición social y de todo nivel educativo. Sin embargo, es importante destacar que existen algunos entornos culturales y socioeconómicos que permiten que la violencia se mantenga y sea tolerada. 7 1. Marco conceptual y causas de la violencia familiar Durante los últimos años, los países latinoamericanos han incluido en sus legislaciones normas específicas para enfrentar estos problemas.


La región andina es donde existe mayor prevalencia de violencia machista de toda Latinoamérica, según concluye el primer informe mundial realizado por la Organización Mundial de la Salud (OMS) sobre esta "plaga" que afecta a un tercio de todas las féminas en el mundo.
Es la primera vez que la agencia sanitaria de Naciones Unidas realiza un estudio global sobre la prevalencia de la violencia contra las mujeres, tanto la ejercida por sus parejas como por hombres con los que no comparten su vida.
"Los resultados del estudio muestran una situación alarmante donde el 35 por ciento de las mujeres a nivel global han sufrido una u otra forma de violencia", explicó en una entrevista con Efe María Claudia García Moreno, directora del departamento de Salud Sexual y Género de la OMS.
"Dentro de esa violencia, la más común es la violencia ejercida por la pareja donde el 30 por ciento de las mujeres, una de cada tres, han sufrido experiencias de violencia por su cónyuge", añadió.
Según el informe, publicado este jueves, en la región latinoamericana se dan estimaciones de prevalencia de la violencia machista que varían desde un 20,7 por ciento de la población femenina a un 46,5 por ciento.
La incidencia mayor se da en el ámbito de la pareja, y "entendemos que es más común porque hasta ahora es un tema que se ha manejado como algo de ámbito privado y no del público, donde para muchas mujeres es una tema de mucha estigma y de mucha vergüenza", explicó García.
Específicamente, en América Latina la mayor incidencia se da en la región andina.
Con respecto a la violencia ejercida por la pareja, la media en la región andina es de 40,63%, con variaciones desde un 34,8 por ciento aun 46,5 por ciento.
Le sigue América Central, donde, de media, el 29,51 por ciento de las mujeres han sido violentadas por sus propias parejas, con una media que fluctúa entre el 24,6 por ciento y el 34,4 por ciento.
Latinoamérica Tropical -según la denominación de la OMS- tiene una media de 27,43 por ciento, y una oscilación de entre el 20,7 % y el 34,2%.
Finalmente, los menores índices de violencia machista en Latinoamérica se dan en Sudamérica, con índices que fluctúan entre el 12,8 % y el 34,5 %, y una media del 23,68 %.
Consultada García porqué se da más incidencia de violencia machista en la región andina que en Sudamérica, la doctora resaltó que la prevalencia depende de muchos factores.
"La violencia es el resultado de muchos factores, factores individuales como la propia experiencia en la infancia de violencia, como factores a nivel social, las leyes, los servicios que existen, las normas sociales sobre la violencia, la posesión de la mujer, en realidad es un conjunto de factores", dijo.
"Lo que vemos es que las normas sociales, no sobre la aceptabilidad de la violencia sobre las mujeres sino también del rol de los hombres, del estatus de la mujer, etc. son unos factores importantes. Como también lo son el acceso de las mujeres a la educación secundaria, oportunidades económicas o empleos", añadió.
Asimismo, García especificó que en cada país inciden diferentes factores, aunque no pudo entrar en detalles, porque el informe no aporta datos concretos sobre países específicos.
Con respecto a la violencia ejercida por hombres ajenos a la vida íntima de la mujer, la región andina vuelve a mostrar los peores índices, con una media del 15,33 por ciento, y una oscilación de entre el 10,12 % y el 20,54 %.
Le sigue América Central, donde se estima que el 11,88 por ciento de las mujeres han sido víctimas de una agresión, con variaciones de entre el 7,31 % y el 16,45 %.
Latinoamérica Tropical tiene índices que oscilan entre el 2,68 por ciento y el 12,69 por ciento, con una media del 7,68 por ciento.
En Sudamérica, la media de mujeres que se estima han sido maltratadas por hombres ajenos a su entorno íntimo es de 5,86%, una índice que fluctúa entre el 0,31 % y el 12,42 %.
García afirmó que América Latina "ha hecho muchos progresos en los últimos 20 años", aunque puntualizó que "todavía hay un grado de deficiencia importante a nivel de formación de las personas que tratan con mujeres que han sufrido violencia".
"Hay avances, pero aún les queda un largo camino por recorrer. Estos números nos deben de motivar a actuar con más urgencia", concluyó.  

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